Príncipes etruscos

Príncipes etruscos

estruscosEntre Oriente y Occidente

La cultura e historia del pueblo etrusco se han visto envueltas desde sus orígenes por un halo de misterio alimentado por los restos arqueológicos, las piezas artísticas y los utensilios hallados especialmente en el siglo XIX en Etruria. Caixaforum de Barcelona recopiló en 2008 una vasta muestra de objetos etruscos que tratan de difuminar en cierta medida los principales enigmas de su cultura. Ya decía Dionisio de Malicarnaso que “los etruscos son un pueblo muy antiguo y su estirpe no se parece a ninguna otra ni en la lengua ni en la forma de vivir”.

La diversidad etrusca se aprecia incluso en su denominación: los griegos les llamaban tyrshenoi o tyrrhenoi, los latinos tusci o etrusci, y ellos se autodenominaban rasenna. Los estudiosos les sitúan entre la primera edad del hierro (siglos X-IX aC) y los siglos II-I aC, cuando se vieron sometidos al dominio romano. Los historiadores consideran que los etruscos emigraron de Oriente en una época inmediatamente posterior a la guerra de Troya (1250 aC), o un poco más tarde, en el período orientalizante (siglos VIII-VII aC), para asentarse en el área de Italia central que da al mar Tirreno, delimitada al norte por la cuenca del Arno y al este y al sur por el curso del Tíber. De ahí nace el título de la exposición: De Oriente a Occidente.

Sociedad muy evolucionada para su tiempo

Una cuestión que aún supone una incógnita es no sólo el origen del pueblo etrusco, sino también cómo fue posible que una civilización tan desarrollada y precedente de tantas innovaciones artísticas y culturales pudo desaparecer del escenario itálico. Y es que se trataba de un pueblo innovador no sólo en cuestiones técnicas, sino también sociales. A mediados del siglo VIII aC, las comunidades etruscas pugnan por la igualdad de género. En la elite etrusca la mujer pasa a ser tan privilegiada como el hombre, lo que queda patente con la recepción de la misma cuantía de objetos, por ejemplo. En la exposición, en la sala El nacimiento de la aristocracia se recogen algunas muestras de los ropajes femeninos, que difieren de los masculinos en la profusión del bronce y otros materiales preciosos.

El hecho de que fueran una sociedad poderosa no lo sabríamos en la actualidad si no se conservaran algunos elementos que lo demostraran. La apología de su poder adoptaba forma de pequeñas estatuas de antepasados, y en especial de tronos. Uno de ellos se constituye el punto neurálgico de la exposición, ya que atrae numerosas miradas de un público diverso: se trata de un trono que data del siglo VII aC, que formaba parte del mobiliario funerario de una tumba y ponía de manifiesto el elevado rango social del difunto. El respaldo, decorado con motivos florales y pequeñas figuras humanas y ecuestres, refleja la evolucionada técnica de los etruscos en el manejo del bronce y en la concepción del arte.

Otra forma de ostentación frecuente era la celebración de banquetes, en los que el ajuar doméstico era visible a todos los presentes. Entre los elementos que recoge Caixaforum destacan las ánforas, copas, tazas, etc., sobre todo de cerámica y bronce. En su mayoría se dibuja algún elemento decorativo, como se aprecia en el calderón en cuyo trípode se alzan figuras humanas y perros que, de forma muy original, se asoman al borde del recipiente. La aplicación del oro se hace evidente en la orfebrería, especialmente en los collares, brazaletes, agujas, fíbulas, placas ornamentales y peines, normalmente decorados con representaciones animales.

Origen de la escritura latina

Uno de los descubrimientos más importantes para la historia de la Humanidad es la escritura latina, en cuyos orígenes suele hacerse mención al alfabeto etrusco, sobre el que recae cierto atisbo de misterio. Lo que dificulta el conocimiento del idioma etrusco son las características de la documentación epigráfica, que consiste sobre todo en breves textos relativos al mundo funerario y al ámbito del culto, y en algunos casos al jurídico u oficial. No sólo destaca la conservación de textos, sino también el material usado para escribirlos: tinteros o tablas de escritura. El tipo de soporte más utilizado para la escritura eran las jarras, aunque resaltan con mayor viveza las láminas de oro con inscripciones, por la brillantez del material.

En las estatuas, la iconografía más frecuente es la de hombres guerreros o mujeres con las vestimentas propias del momento (túnicas largas sujetas con cinturón y adornadas en sus extremos, así como complementos como collares, brazaletes y una especie de red dispuesta para recoger el cabello), así como divinidades (entre las más destacadas la de Heracles), y animales (ciervos y liebres primordialmente).

Ni qué decir tiene que los elementos funerarios aplicados por los etruscos sentaron las bases de la configuración necrológica posterior. De hecho, la documentación más amplia y rica procede del ámbito funerario. Como afirmaba Tito Livio, “el etrusco, ese pueblo entregado más que ningún otro a las prácticas religiosas que sobresalía en el arte de practicarlas”. En Caixaforum se exponen algunos sarcófagos y urnas.

Respecto a la museología, destaca la atmósfera cálida que conceden las paredes rojas y grises del recorrido. Las vitrinas tenuemente iluminadas también contribuyen a una sensación de placidez y los elementos audiovisuales enriquecen la información textual que acompaña los restos. También amplían la documentación las copias de algunos ciclos pictóricos de tumbas (como la del Triclino de Tarquinia, del siglo VaC), y las recreaciones de templos, en la sala de Civilización urbana.

La buena conservación de los materiales etruscos legitima en cierta medida su valor como sociedad muy avanzada para su época. En el siglo VI aC, la cultura romana evoluciona en detrimento de los etruscos, cuyo retroceso es inversamente proporcional al crecimiento de los nuevos colonizadores, que tienen su origen en el héroe mítico Eneas. La llegada de los romanos supone el fin de la civilización etrusca, pero no de su memoria, que permanece viva gracias a exposiciones como ésta.

© Foto: Geohistoria-apuntes

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.

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