Metafísica de los tubos

Metafísica de los tubos

Maquetación 1¿Qué creían que hacía, pues, tanto tiempo dentro de mi cama-jaula, sino morir mi vida, morir el tiempo, morir el miedo, morir la nada, morir el letargo?

Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb es una de las obras literarias más divertidas que he leído nunca. No solo la historia es hilarante, sino también cómo la autora japonesa la narra. Nos encontramos a un bebé superdotado que se autoproclama Dios, decide vegetar y opta por vivir en un estado de letargo hasta que su abuela le da unas onzas de chocolate belga.

En el principio no había nada. Y esa nada no estaba ni vacía ni era indefinida: se bastaba sola a sí misma. Y Dios vio que aquello era bueno. Por nada del mundo se le habría ocurrido crear algo. La nada era más que suficiente: lo colmaba. […] Dios tenía los ojos perpetuamente abiertos y fijos. Si hubieran estado cerrados, nada habría cambiado. No había nada que ver y Dios nada miraba. Se sentía repleto y compacto como un huevo duro, cuya redondez e inmovilidad también poseía.

El Dios de Nothomb lo es todo y a la vez es nada. Descubre los placeres de la vida y se pregunta cómo ha podido vivir tanto tiempo sin ellos. Ama el chocolate belga, a su estimada niñera, el agua y las aspiradoras, y odia las percas, casi tanto como la idea de abandonar Japón.

Uno de los momentos estelares de esta obra de arte es cuando nuestro protagonista, el bebé-Dios, pronuncia su tercera palabra. La escoge con sumo tacto tras decir “papá” y “mamá”, ya que la tercera palabra es la que le dará personalidad. Aspiradora. Era un milagro: el aparato engullía las realidades materiales que encontraba a su paso y las transformaba en inexistencia. Sustituía el algo por la nada: aquella sustitución sólo podía ser una obra divina.

Dios era la satisfacción absoluta. Nada deseaba, nada esperaba, nada percibía, nada rechazaba y por nada se interesaba. La vida era plenitud hasta tal punto que ni siquiera era vida. Dios no vivía, existía.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.