La obsesión

La obsesión

lauraRegresamos de nuevo a los años cuarenta, la década del Star System, al primer Hollywood de oro, a las mejores películas del cine negro. En un post anterior hablamos de las vampiresas, presentes en la mayoría de las películas que podrían encajarse en este ambiguo género. Sin embargo, faltaba mencionar uno de los films mejor realizados de la época, una producción a la que cualquier amante del celuloide debe recurrir en busca de respuestas: Laura (1944), de Otto Preminger. Ésta es, quizás, la película más redonda del director de origen austríaco, conocido también por films como Anatomía de un asesinato (1959) o Éxodo (1960).

Laura es una historia de obsesión, de fascinación, de atracción por un personaje que no aparece hasta transcurrida buena parte de la película. Aunque Laura intriga por su mezcla de estilos, es calificada como una película de cine negro, a mi juicio, atípica. El juego de luces y sombras es brillante (de ahí que la fotografía, diseñada por Joseph LaShelle, se llevara el Oscar) y encaja a la perfección dentro del género, siguiendo el estilo precedente elaborado por Arthur Edeson en Casablanca (1942, Michael Curtiz) y en El halcón maltés (1941, John Huston). Sin embargo, la siempre fascinante actriz Gene Tierney (que sufrió muchos altibajos emocionales en su vida personal, fruto del nacimiento de una hija que padecía retraso intelectual y de las aventuras amorosas de su primer marido, el diseñador Oleg Cassini) no interpreta a una femme fatale, sino más bien todo lo contrario. Laura es una mujer digna de ser admirada, es luchadora, bondadosa, bella y su sola presencia genera cierta tensión sexual entre quienes la rodean. Laura siempre está presente, aunque no esté, desde el principio de la película. Su retrato aparece ya en la primera escena y Preminger recurre a él en numerosos planos, en especial en aquellos en los que aparece el policía McPherson, encargado de investigar el supuesto crimen. Tal es el embrujo que ejerce Laura en los hombres que la rodean que el detective no puede más que enamorarse de su figura, aún pensando en un principio que está muerta. Ahí reside la grandeza de esta película, una obra maestra inolvidable, con una banda sonora aún más memorable.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.