La capacidad destructora del ser humano

La capacidad destructora del ser humano
Katyn, una película de Andrzej Wajda

Katyn, una película de Andrzej Wajda

El fallecimiento del presidente de Polonia, Lech Kaczynski (1949-2010), como consecuencia de un accidente de avión que ha tenido lugar esta mañana, me ha provocado un gran impacto. Básicamente porque los accidentes de avión son poco frecuentes en proporción al tráfico aéreo existente. Y que precisamente el presidente polaco viajara en ese avión con destino a Smolensk (Rusia), junto con el presidente del Banco Central, el jefe del Estado Mayor del Ejército, representantes del Parlamento y numerosos representantes de las familias de la tragedia Katyn, resulta francamente paradójico. Y digo paradójico porque el objetivo de la visita de Kaczynski era conmemorar, junto con otras autoridades polacas y rusas (destacar la presencia de Vladimir Putin), el setenta aniversario de la matanza de Katyn, en la que el ejército soviético bajo mandato estalinista asesinó fríamente a centenares de oficiales polacos entre 1939 y 1940. Se trataba de la primera ceremonia de recuerdo de aquel genocidio después de que las autoridades rusas hubieran reconocido por fin la responsabilidad del ejército soviético en la matanza de Katyn, ya que hasta ahora otorgaban la autoría de esos crímenes a los nazis. Fue Mijaíl Gorbachov (Unión Soviética, 1931) quien logró abrir la causa criminal que en 2004 confirmó a las autoridades estalinistas como responsables, librando a la Gestapo de toda culpabilidad.

Este gesto de acercamiento entre las potencias vecinas representaba un paso muy importante para retomar unas relaciones que desde la Segunda Guerra Mundial se habían enfriado enormemente entre los dos países. Pero la inesperada muerte de Kaczynski ha eclipsado esta celebración que tantas víctimas del genocidio llevaban esperando desde hace muchos años. En cualquier caso, me gustaría destacar el papel del cineasta Andrzej Wajda en la difusión de la realidad histórica, ya que con su película Katyn (2007), muy polémica en Rusia, ha dado a conocer a los verdaderos responsables de aquel genocidio.

Lamento la muerte de Kaczynski, a pesar de las políticas ultraconservadoras que desarrolló en Polonia desde el año 2005, cuando se hizo con el poder. Porque cualquier muerte es trágica aunque se lleve consigo a la viva encarnación de la indecencia y de la destrucción. Pero, ante todo, rindo homenaje a las víctimas de Katyn, un suceso horrible que representa una fehaciente muestra de la capacidad destructora del ser humano.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.