Jordi Sierra i Fabra: “A los ocho años supe que iba a ser escritor”

Jordi Sierra i Fabra: “A los ocho años supe que iba a ser escritor”

sierra-fabra-dedicatoriaEl escritor catalán me acogió en su casa de Barcelona como si me conociera de toda la vida.

Su don para la palabra, tanto hablada como escrita, me cautivó casi tanto como su discoteca, con una colección de más de 30.000 discos de pop-rock desde los años sesenta.

Jordi Sierra i Fabra es el escritor juvenil más leído en España, las cifras hablan por sí solas: en el año 2012 superó los 12 millones de libros vendidos en nuestro país. Es tan extensa su creación literaria (más de 400 libros) que resulta casi imposible citar sus obras más destacadas, aunque habitualmente se suela mencionar su novela Campos de fresas (1997). Nacido en Barcelona en 1947, todas sus obras tienen un fin moralizante, sobre la ética de los medios de comunicación, el maltrato a los niños, sobre el sentido de la guerra, el consumo de drogas, la violencia juvenil, la amistad, la esclavitud en África, el respeto de los Derechos Humanos, etcétera.

En diciembre de 2005 tuve ocasión de entrevistarle en su piso de Barcelona, con motivo de su candidatura al Premio Andersen de Literatura, equivalente al Premio Nobel en la literatura juvenil. Hoy me gustaría recuperar ese material radiofónico, para mí de un valor incalculable, por la sinceridad y a naturalidad de sus palabras, y por inmortalizar un momento que para mí fue único y permanece hoy intacto en mis recuerdos. Por supuesto, atesoro el libro que me regaló aquel día, Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas (1998), que de vez en cuando releo como acariciando cada palabra, así como su dedicatoria, que, aunque la retenga en mi memoria desde hace ya ocho años, me encanta leerla de vez en cuando. Porque las palabras no tienen la misma fuerza en mi mente que sobre el papel, especialmente con esa caligrafía tan característica y única:

Jordi Sierra i Fabra: A mi amiga Ana María, con todo amor, por la primera entrevista que me hizo y todas las que me hará en el futuro.

Desde los veinte años trabajó como comentarista musical en varias emisoras de radio y ha fundado y dirigido numerosas revistas, entre ellas El Gran Musical o Disco Exprés. En 1977 dejó la música por la literatura y a partir de entonces todos sus sueños se hicieron realidad. He transcrito la entrevista radiofónica de aquel día porque aún hoy me resulta apasionante, tanto su fuerza de voluntad, como su perseverancia, su inmensa capacidad creativa, su lucha contracorriente durante su infancia y juventud, su apoyo a los jóvenes, como yo, que me acogió sin pestañear en su casa para tratar de tejer mi futuro. Porque en solo media hora me abrió un mundo entero de posibilidades, aunque él quizá no sea consciente de ello, porque me inspiró y cautivó y me llenó de la vitalidad y energía que necesitaba en aquel momento para luchar porque mis sueños se hicieran realidad.

Ana Vega: Estamos en casa de Jordi Sierra i Fabra en Barcelona, escritor conocido por su aportación a la literatura infantil y juvenil con obras como Campos de fresas. Ahora mismo estamos en su despacho rodeados de su colección de 30.000 discos de pop rock desde los años sesenta. Díganos un grupo de música para recordar:

Jordi Sierra i Fabra: Los Beatles. Fueron los que marcaron mi vida desde el comienzo.

AV: Y también le marcó en su vida el hecho de ser tartamudo desde su más tierna infancia…
JSIF: Bueno, eso, más que marcarme, me condicionó. Nacer en una familia humilde, ser hijo único, sin muchas posibilidades a nivel económico, y encima tartamudo… Ahora apenas se nota, pero por aquel entonces era un tartamudo de esos de los que se tropezaban y no podían hablar. Esto te marca porque tu padre te dice que al ser tartamudo no podrás trabajar en nada importante, de cara al público, ni estudiar, y eso parece que ya te esté quitando alas a tu libertad. Y si a ello le sumas que en el colegio sufrí bullying, la tartamudez fue muy fuerte, causó un gran impacto en mi infancia y juventud.

AV: ¿Por ello se ha dedicado a la literatura infantil y juvenil?
JSIF: No, eso fue un accidente. Lo que sí es cierto es que tuve un accidente, casi perdí un brazo y la nariz al atravesar una puerta de cristal. En el hospital descubrí que escribiendo no tartamudeaba. Habría sido escritor igualmente, pero estando en un hospital completamente vendado, sin poder leer, que era mi gran pasión, decidí un día ponerme a escribir un cuento, y descubrí que escribiendo no tartamudeaba. Y entonces dije voy a ser escritor. Lo habría sido igualmente con 15 o 20 años, pero fue con ocho años cuando lo vi clarísimo, porque lo percibí como una forma de poderme comunicar con los demás a través de la escritura.

AV: Pero te lo pusieron difícil, ¿no?
JSIF: Totalmente. Mi padre no me dejaba escribir, me lo prohibía, decía que me moriría de hambre, que eso no daba para comer, que estudiara algo… Pero claro, era un tiempo en el que tampoco podía culpar a mi padre de ello, participó en una guerra que perdió y yo era hijo único. Él quería que estudiara, pero no teníamos recursos para ir a la universidad, y en segundo lugar tampoco era un estudiante brillante ni un cerebrito en matemáticas, por lo tanto para mí escribir era una válvula de escape brutal. Pero no había manera. Mi padre, tozudo, me obligaba a estudiar matemáticas y ciencias, porque estaba seguro que si tenía un diploma relacionado con esas materias podría vivir de ello. Pero la creatividad, la libertad, el arte, no tiene nada que ver con el estudio, es algo que se lleva dentro.

AV: Pero por fin consiguió su sueño de ser escritor…
JSIF: Nunca tuve dudas. Eso sí, di un rodeo por la música, sabía mucho de música y tenía una gran memoria para los discos, así que empecé escribiendo sobre ello. Tras escribir varias cartas a Radio Madrid realizamos algunas entrevistas y ya con 22 años era director de Disco Express, una revista rival de la nuestra, dejé de trabajar y estudiar y me pasé 20 años siguiendo a las estrellas del rock. Pero nunca dejé de escribir. Así que cuando la música ya colmó una parte de mi vida, la dejé apartada y me dediqué a la literatura, que era realmente lo que quería hacer.

AV: Se ha pasado la vida viajando, pero está especialmente unido a Latinoamérica. ¿Por qué Latinoamérica?
JSIF: Hablan nuestro idioma. Nos entendemos. Hay países en los que España es todavía un conquistador, como México, pero si vas de buen rollo, no hay ningún problema. Sí es cierto que el país con el que tengo un vínculo más estrecho es Colombia. Los únicos libros de música en español que llegaron allí durante muchos años fueron los míos. Y cuando llegué allí veinte años después descubrí que era una especie de leyenda, había hombres que se acercaban hacia mí y me decían Yo toqué la guitarra por usted o Sus libros me abrieron un nuevo horizonte. Hice muchos amigos y hace un año (2004) creé la Fundación Sierra i Fabra en España pensé que sería muy apropiado lanzarla también en Colombia, con sede en Medellín, para tratar de devolver lo mucho que allí se me quiere y lo mucho que se me lee. Devolver ese amor que me han transmitido con un compromiso social y ético con la gente de allí.

AV: Su trabajo ha sido reconocido porque, entre otras cosas, ha sido nominado al Premio Andersen. ¿Está satisfecho?
JSIF: No puedo decir que no lo esté. Cuando eres joven y nadie cree en ti, sólo tú crees en ti mismo. Cuando ya tienes una cierta edad y ves que todo lo que has querido en la vida se ha cumplido, todo, lo último que me faltaba era el Nobel. Algún día ganaré el Nobel. Pero luego te das cuenta de que el Nobel se lo conceden a gente muy importante, y, aunque soy un escritor muy leído, no soy el mejor del mundo. Y a pesar de ello pienso que si soy el autor juvenil más leído en España, me doy cuenta de que puedo ganar otro Nobel, el Premio Andersen. Y en marzo de 2005 me proponen como candidato español a ese premio y dices, hasta esto estás a punto de conseguirlo, sería maravilloso lograrlo, tendría que buscarme otros sueños.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.