El nacimiento del chiismo

El nacimiento del chiismo
Mahoma predicando El Corán en La Meca

Mahoma predicando El Corán en La Meca

Constantemente se habla en los medios de comunicación del sunismo y del chiismo, pero ¿qué diferencias existen entre estas dos ramas del Islam? La periodista leonesa Olga Rodríguez nos ofrece una explicación muy práctica en su libro El hombre mojado no teme la lluvia, publicado recientemente por la editorial Debate, de Random House Mondadori. Os dejo un fragmento enriquecedor:

Saber sufrir y oponerse al poder establecido son señas de identidad de la comunidad musulmana chií. Esto se explica por la manera en que surgió hace siglos esta rama del Islam. Cuando el profeta Mahoma falleció en el año 632, tras haber unificado con su ejército toda la península Arábiga y expandiendo el Islam por ella y por parte de Palestina y Siria, se desató una viva polémica en torno a quién debería ser su sucesor. Algunos seguidores de Mahoma defendieron el nombramiento como califa de Alí bin Talib, primo y yerno del Profeta, mientras que otros apostaban por el suegro de Mahoma, Abu Bakr, quien había ejercido como director de oración desde el inicio de la enfermedad de Mahoma aunque no mantenía lazos de sangre con éste. Finalmente ganó esta segunda opción. Abu Bakr fue considerado el primer califa o sucesor del Profeta pero no fue reconocido por los seguidores de Alí, a los que posteriormente llamaría Shia’tu Ali (los partidarios de Alí), palabra de la que proviene el término chiismo, shía. Alí fue asesinado en el año 661 y sus seguidores se congregaron entonces en torno a Hussein, hijo de Alí y nieto de Mahoma, mientras que un aristócrata sin relación familiar con el Profeta, el general Muawiya, se proclamó califa en Damasco, inaugurando la dinastía suní de los Omeyas, con la que el Islam se extendería hasta la península Ibérica. En el 680, los seguidores de Alí desafiaron a los Omeyas pero fueron duramente castigados; más de sesenta personas, todas integrantes de la familia de Mahoma, fueron asesinadas en la ciudad iraquí de Kerbala, entre ellas Hussein, quien se convirtió de este modo en el primer mártir del chiismo. Esa batalla supuso el cisma definitivo entre los chiíes y los posteriormente llamados suníes. La muerte de Hussein es recordada todos los años durante la llamada fiesta de la Ashura, en la que miles de chiíes desfilan por las calles profiriendo lamentos y propinándose latigazos en la espalda mientras las mujeres, situadas habitualmente entre el público, se golpean una y otra vez el corazón con la mano.

[…] En la actualidad, la comunidad chií solo es mayoritaria en Irán, Irak, Bahrein, Azerbayán y en el sur de Líbano. En total, representan el 15 por ciento de los musulmanes que hay en el mundo. Al margen de las disputas históricas, tanto el sunismo como el chiismo comparten los cinco pilares del Islam. Los chiíes siguen además otro principio de su confesión, inexistente en el sunismo: la creencia en el imanato, una doctrina desarrollada en el siglo X por la que se considera que el imán no es solo el guía espiritual sino el jefe supremo de la comunidad islámica, el máximo guía que además debe tener lazos de sangre con el Profeta; es decir, el imanato es de carácter hereditario. En el chiismo hay una jerarquía eclesiástica que no existe como tal en el sunismo.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.