El conflicto palestino-israelí: una tragedia demográfica

El conflicto palestino-israelí: una tragedia demográfica

Nayi al-AliEn el marco de una conferencia organizada por la Universitat de les Illes Balears (UIB), Gemma Martín Muñoz, directora de la Casa Árabe, expuso el pasado jueves que el conflicto más largo del mundo contemporáneo tiene como causa primera un problema demográfico y de territorialidad. El objeto de la ponencia era abordar la situación actual de los refugiados palestinos en el mundo y, en especial, en Oriente Medio, a partir de las acciones que lleva a cabo en la zona la agencia UNWRA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestina en Oriente Próximo), una organización que trabaja bajo el amparo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Martín Muñoz, doctora en Árabe y Estudios Islámicos, empezó explicando la situación de los refugiados palestinos en la actualidad. Al parecer, más del 50 por ciento de los refugiados del mundo se concentran en el norte de África y en Oriente Medio. Los principales campos de refugiados palestinos se hallan en Líbano, Siria, Jordania, Irak y en los Territorios Ocupados de Israel. Pero la situación de los refugiados varía en función del país en el que se hallan. Así, en Jordania gozan de mayores ventajas, puesto que en ese país se ha desarrollado un proceso de “palestinización nacional”, es decir, se les ha garantizado su integración como ciudadanos de ese estado, que, por otro lado, siempre ha demostrado un interés anexionador del territorio. Siria (república comandada por Bashar Al-Assad), por su parte, no ha concedido la nacionalidad a los palestinos, lo que les convierte en “apátridas”.

En Líbano, por sus peculiaridades políticas (un régimen político confesional desde el Pacto Nacional de 1943), es donde los palestinos sufren la situación más dramática. Allí no cuentan con permiso de trabajo, no pueden ejercer ningún tipo de profesión liberal y, para más inri, se les ha prohibido el acceso a la educación. De hecho, la llegada masiva de refugiados palestinos fruto de la guerra de los Seis Días (1967) entre Israel y los países árabes, condujo a una de las más sangrientas guerras de la zona: la Guerra Civil Libanesa (1975-1990). La causa era nuevamente demográfica, ya que, a pesar del apoyo natural que Líbano muestra hacia los palestinos, el miedo a que la balanza demográfica pesara más del lado musulmán que del cristiano maronita (que desde 1943 justificaba su acceso a la Presidencia por contar supuestamente con mayoría confesional), condujo a que parte de los libaneses apoyara el ataque israelí y, sobre todo, a la cruenta matanza de palestinos indefensos que tuvo lugar en los campos de Sabra y Chatila en 1982, y que dieron un vuelco al transcurso de los acontecimientos bélicos.

Para argumentar el estado de la cuestión de los refugiados palestinos, Martín Muñoz recurrió durante la conferencia a datos históricos, que, por otra parte, hiló de forma muy acertada. Así, aludió a las diferencias en la repartición que realizaron Gran Bretaña y Francia tras la desintegración del Imperio Otomano (1918) en función de los territorios, todo ello establecido en el Tratado de Sykes-Picot (1916). En Magreb se establecieron Protectorados y en Oriente Medio Mandatos. Estos últimos implicaban el reconocimiento de los estados en cuestión por parte de las potencias occidentales, pero también que se hallaban bajo su mandato. Los Mandatos se aplicaron a la mayoría de los países de Oriente Medio y Próximo (por ejemplo, el mandato francés en Líbano y Siria), pero no a Palestina, de lo que se deduce que Occidente ya estaba cavilando todo lo que acontecería en adelante.

Tras el resumen del estado de la cuestión palestina, Martín Muñoz apuntó posibles soluciones, aún teniendo en cuenta que lo que caracteriza una tragedia (en su sentido más griego) es que no tiene solución. Primero sería necesaria la aceptación por parte de Israel del daño que ha causado a los palestinos en estos sesenta años de vejaciones, torturas, opresión y asesinatos. A continuación, existe el derecho al retorno de parte de los palestinos (un número simbólico), aunque Israel no lo reconoce. Dado que el retorno de los cinco millones de refugiados palestinos a Israel es absolutamente inviable, la solución más plausible es la repartición de los palestinos a distintos destinos. Así, parte de los palestinos podrían regresar a Israel, otra parte considerable se instalaría en el estado palestino y otra parte se reinstalaría en países terceros que aceptasen integrarles, garantizándoles ciertas medidas necesarias para su completa adaptación. Por supuesto, Israel debería asumir responsabilidades y, sobre todo, ofrecer las compensaciones económicas requeridas. Todo ello teniendo en cuenta los intereses de los palestinos, sin imposiciones de ningún tipo que pudieran causarles más daños traumáticos. “El origen de este conflicto es una tragedia en el sentido más griego de la palabra. Porque el concepto griego de la tragedia es una situación, un problema, que es trágico porque no tiene solución posible”. Esperemos que esta tragedia no desarrolle su lado griego y que, aunque hallan pasado sesenta años, no sea demasiado tarde.

© Foto: Nayi al-Ali

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.