Diana Ros: ‘Mi principal objetivo es hacer que las viudas indias se sientan seres humanos’

Diana Ros: ‘Mi principal objetivo es hacer que las viudas indias se sientan seres humanos’
Viuda india en Vindravan

Viuda india en Vindravan

“Una viuda debe sufrir hasta que muere, debe ser comedida y casta”. Ésta es una de las leyes que establecen los textos sagrados del Hinduismo, pero, además, el motivo que ha impulsado a la fotógrafa de 41 años Diana Ros a crear una ONG en defensa de las viudas indias. Se llama ‘Sos Mujer’ y lucha por la dignidad de unas mujeres despojadas de toda su humanidad. Ros, aunque nacida en München-Gladbach (Alemania), vive entre Madrid y Barcelona, dedicada de lleno a su gran pasión, la fotografía, y a denunciar con ella las injusticias que se suceden a lo largo y ancho del planeta. Entre sus exposiciones más importantes, destacan “Los Intocables, el apartheid oculto en la India” y “La otra cara de los JJ.OO. de Beijing 2008”. Hemos tenido la oportunidad de hablar con ella sobre este nuevo proyecto que inicia con ganas e ilusión.

El proyecto ‘Sos Mujer’ nació el 28 de noviembre de 2008. ¿Qué sucedió aquel día que motivara la creación de una ONG?

Lo que realmente me motivó fueron unas simples frases procedentes de los textos sagrados del Hinduismo, que decían así: “Una esposa que permanece casta tras la muerte de su esposo va al cielo” y “Una mujer que es infiel vuelve a nacer en el vientre de un chacal”. Me impactaron hasta el punto de convencerme de crear una ONG dedicada exclusivamente a mujeres, ya que en toda la información que recopilaba no existía ningún tipo de ayuda dedicada a estas mujeres. El día 28 de noviembre me embarqué en un vuelo rumbo a lo desconocido, y, aunque había estado varias veces en la India, nunca había pisado Vindravan. Allí fue donde verdaderamente me convencí de cuánta ayuda necesitaban las viudas.

Ha viajado por todo el mundo retratando con su cámara todo tipo de lugares y sociedades. ¿Por qué se ha decantado por iniciar este proyecto en Vindravan, en lugar de hacerlo, por ejemplo, en Tíbet, donde también se topó con numerosas injusticias?

Sí, es cierto que he realizado dos trabajos retratando las injusticias que se viven en Tíbet, pero considero que en China se trata más de un problema político y religioso. En cambio, en India la situación de las viudas no va en contra del estado, no es un problema político, sino que es una cuestión social.

¿Cuál es la situación de las viudas en la India? ¿En qué condiciones viven?

En una sociedad regida por las castas religiosas, a pesar de haber sido abolidas por el estado, las mujeres, al morir su marido, se rapan la cabeza y visten riguroso luto de blanco. Sus propias familias las rechazan y expulsan de sus casas para quedarse con lo que les pertenece. El 97 por ciento son analfabetas y huyen temiendo por sus vidas. Caminan ya sin ninguna posesión hasta llegar a la ciudad santa de Vindravan, donde su estatus una vez viudas es el inferior, más abajo incluso que el de los Intocables, a quienes no les corresponde ningún trabajo ni tarea, ni siquiera pueden mostrar su alegría en público. Son de mal agüero, simplemente pueden cantar en los centros religiosos durante el día por una rupia y dormir en la calle por la noche.

Komala Ghosh, mujer que lucha por el cambio social y las viudas de Vindravan, es para usted una inspiración y un modelo a seguir. ¿Fue ella quien le convenció de que la situación de las viudas en la India podía mejorar?

Buscando en Internet, entre la escasa información que encontré sobre las viudas en Vindravan, había algún artículo en el que se hablaba de Komala Ghosh. Una vez allí  me puse en contacto con ella, nos hicimos amigas y tuve la oportunidad de conocer de cerca las historias terroríficas de las viudas que llegaban a Vindravan desde los lugares más remotos de India. La base de nuestra amistad se fundamenta en que aún siendo una india y otra española tenemos una misma visión de las injusticias. Komala ha sufrido en sí misma el rechazo de la sociedad india, incluso por su propia familia, por ayudar a las viudas. Y, a pesar de que su ayuda se limita simplemente a escucharlas y a tratarlas como seres humanos, con ella vimos que con muy poquito se podía hacer mucho por las viudas.

¿Cuáles son las principales líneas de actuación de ‘Sos Mujer’?

Mi principal objetivo es hacer que estas mujeres se sientan seres humanos. Sobre todo, nuestra ayuda va dirigida en un primer paso a conseguir las pensiones que les corresponden por su condición de viudas y que desconocen, ya que son analfabetas. Por otro lado, vamos a crear un centro de asistencia médica primaria además de un centro de acogida que puedan llevar ellas mismas.

En una sociedad arcaica como la india, no será sencillo que una mujer occidental acuda a socorrer a las viudas, absolutamente carentes de derechos. ¿Cómo afrontará a sus detractores?

La sociedad india es compleja en todos sus aspectos. Si la religión y la sociedad han llevado a las viudas a vivir en la calle en la más absoluta pobreza, también es la sociedad india quien ofrece muy poca ayuda a estas mujeres, tan sólo algo de caridad. De momento he tenido suerte y no me he encontrado detractores directos, pero intento mantenerme al margen y respetar al máximo sus creencias religiosas. Piso una delgada línea entre lo aceptable y no aceptable y espero mantenerme ahí.

Vicente Ferrer es un modelo a seguir para aquellos que tengan una vocación filantrópica. ¿Qué opinión le merece su trabajo en la India?

Tengo el honor de haber sido una de las afortunadas que charlaron con Vicente Ferrer en una de mis visitas a Anantapur. Allí pude conocer el espectacular e impresionante proyecto realizado y, en especial, su apoyo a las mujeres, que siempre me ha atraído mucho. Actualmente sigo colaborando con su fundación, aunque durante aquellas visitas nunca me planteé fundar una ONG. Evidentemente, es un modelo a seguir, pero su proyecto es tan gigantesco, tan enorme, que no te puedes hacer a la idea de hacer algo similar. Fue años más tarde, al conocer a Jaume San Llorente, fundador de Sonrisas de Bombay, cuando decidí dar el paso de crear mi propia ONG para ayudar a mujeres. Él fue quien me animó y me guió en mis primeros pasos.

© Foto: Diana Ros

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.