‘Cuento de verano’ para recordar a Rohmer

‘Cuento de verano’ para recordar a Rohmer

cuento-veranoHace ya cinco años que el maestro de la nouvelle vague Eric Rohmer nos dejó. La prestigiosa revista Cahiers du cinéma, que una vez editó el cineasta de Nancy, le rindió un sentido homenaje que los amantes de la nueva ola del cine francés seguimos rindiéndole año tras año. Enamorada de la melodía de La hija del corsario que cantan los protagonistas de Cuento de verano (1998), volví a ver el tercer film de la serie Cuentos de las cuatro estaciones.

También el Cuento de invierno (1992) contiene memorables escenas, como la inicial, un ardiente encuentro entre dos amantes. Una peluquera (Charlotte Véry) y un guapísimo joven (Frédéric van den Driessche) se conocen durante sus vacaciones en la Bretaña francesa. Rohmer se adentra en las series de conversaciones que tanto caracterizan su cine, en este caso durante el frío invierno, en las que la protagonista se debate entre dos testarudos pretendientes.

“Con este ingenioso aunque glacial estudio de la fe desesperada y la pérdida del amor, que recuerda a Mi noche con Maud, y esa heroína centrada en sí misma e indecisa hasta la irritación, que recuerda a la de El rayo verde, estamos ante el territorio arquetípico de Rohmer, dirigido, con un guiño hacia la obra de Shakespeare, hacia un milagroso pero extremadamente satisfactorio final feliz”, según el redactor jefe de cine de la publicación Time Out Geoff Andrew.

Mi noche con Maud (1969) es el tercero de los seis Cuentos morales de Rohmer, con frecuencia considerado el mejor. Jean-Louis Trintignant interpreta a un ingeniero, jesuita practicante, que conoce en misa a una joven estudiante, Françoise (Marie-Christine Barrault), con quien decide casarse. Por casualidad topa con un viejo amigo del colegio (Antoine Vitez), que le lleva al apartamento de Maud (Françoise Fabian), una doctora divorciada, con quien tendrá una larga conversación y en la que descubrirán una especial conexión.

Esta película fue nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa y a la Palma de Oro del Festival de Cannes, aunque ha pasado a la historia por los vigorosos diálogos y por la capacidad del responsable de fotografía, Néstor Almendros, de crear una atmósfera increíble de distensión.

Conocido por sus series de películas Seis cuentos morales, Comedias y proverbios y los Cuentos de las cuatro estaciones, Rohmer obtuvo numerosos premios en los festivales de cine más importantes de Europa, desde Berlín, San Sebastián y Cannes hasta Venecia. Fue además uno de los pupilos del genio André Bazin y amigo de Jean-Luc Godard, Alain Resnais y François Truffaut, entre otros maestros del cine francés. Maurice Henri Joseph Schérer fue su nombre verdadero; se puso un pseudónimo para rendir homenaje a sus artistas más admirados, el cineasta Erich von Stroheim y el novelista británico Sax Rohmer, sin saber que él mismo pasaría a la historia del cine como uno de los mejores directores de la segunda mitad del siglo XX.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.

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