Cachiporras en estados totalitarios

Cachiporras en estados totalitarios

cachiporrasLa respuesta del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad (Aradan, 1956) a los disturbios desatados por su reelección en los comicios de junio ha sido crear un Gabinete de gobierno ultraconservador. El requisito prioritario para el líder de Irán y ex alcalde de Teherán era que todos sus miembros garantizaran una absoluta fidelidad al Gobierno. El Parlamento ha optado por cooperar con el Gobierno en un momento en el que la legitimidad de Ahmadineyad se había puesto en tela de juicio. Esta sensación de unidad entre el Parlamento y el Gobierno contribuirá a generar una imagen positiva del mandatario, sobre todo de cara a Occidente. Ahora que la cuestión nuclear vuelve a situarse en el punto de mira de los medios de comunicación (Barack Obama ha instado al líder iraní a detener el enriquecimiento de uranio, fundamental en la fabricación de bombas atómicas), nada le convenía más a Ahmadineyad que contar con una opinión pública favorable. Sin embargo, no debemos olvidar la cruda represión que protagonizaron las fuerzas policiales de Ahmadineyad en las manifestaciones posteriores a su reelección, que se saldaron con numerosos heridos. Manifestaciones pacíficas dispersadas con cachiporras. El lingüista y activista norteamericano Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) solía decir que “la propaganda es a la democracia lo que la cachiporra al estado totalitario”. Ahmadineyad nos demuestra día a día que las esperanzas de que el totalitarismo mengüe en Irán se han esfumado.

© Caricatura de Maya Neyestani.

Soy periodista, con una inclinación natural e inevitable por el Líbano en particular, y, en general, por todos los conflictos aparentemente minoritarios que podrían extrapolarse al resto del mundo. Estudié Periodismo y Humanidades y realicé un máster en Edición de Libros en la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente estoy volcada en el Grado de Estudios Ingleses y soy adicta al trabajo, a la literatura y a la fotografía. Desearía que los días tuvieran más horas para poder poner en práctica todas las ideas y proyectos que sueño en las pocas horas que duermo.