Marruecos – Marrakech

Marruecos – Marrakech

El asombro te invade ¿Qué más quieres de ti? ¿No has saldado la deuda? El exilio te ha convertido en un ser distinto que nada tiene que ver con el que conocieron. Su ley ya no es tu ley, su fuero ya no es tu fuero. Nadie te espera en Ithaca, anónimo como cualquier forastero, visitarás tu propia mansión y te ladrarán los perros. Tu chilada de espantapájaros se confunde con la de los mendigos y alegremente aceptarás la ofrenda de unas monedas. El asco, la conmiseración, el desdén serán la garantía de tu triunfo. Eres el rey de tu propio mundo y tu soberanía se extiende a todos los confines del desierto. Vestido con los harapos de tu fauna de origen, alimentándote de sus restos, acamparás en sus basureros mientras afilas cuidadosamente la navaja con la que un día cumplirás tu justicia.

Juan sin tierra. Juan Goytisolo, escritor catalán que vivió en el exilio entre Marrakech y París.

Con un millón y medio de habitantes, Marrakech es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Rabat, Meknes y Fez. Situada a los pies del Atlas, es bien conocida por su apodo “Medina Al-hamra” (“la ciudad roja”), por el rojo característico de su arquitectura. De camino a la famosa plaza de Jamaa el Fna se encuentra la mezquita Kutubia, un emblema de la ciudad, que conecta la arteria principal de Marrakech, la avenida de Mohammed V, con la medina. Yo tuve la ocasión única de pasear por las calles de Marrakech bajo la lluvia en un día invernal (a pesar de estar a finales de marzo de 2014), y me adentré a primera hora de la mañana por las callejuelas que salen de la plaza de Jamaa el Fna hasta el extrarradio de la Medina, donde realicé varios vídeos para capturar los preparativos del mercado para los turistas, que se podrán visualizar en breve en la sección “Caminando por…”.

25 Marzo, 2014